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Reflexiones en torno a las subjetividades generadas por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación

Publicado en 1 junio, 2009 por en Aportes

Resumen

El conjunto de subjetividades socialmente construidas en torno a las NTICs, ha generado manifestaciones, que van desde posturas extremadamente optimistas a considerarlas una amenaza, con escasas miradas cautelosas, lo que produce gran cantidad de debates y controversias que parecen ser interminables.

Este artículo reproduce en parte, el trabajo final presentado en el posgrado a distancia «Educación, imágenes y medios” desarrollado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).  Intenta la construcción de un marco conceptual, que permita una explicación posible del proceso de conformación de la subjetividad colectiva en relación a las llamadas Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación. Para ello, se realiza un análisis y reflexión de las producciones de sentido generadas a partir de los profundos cambios sociales, culturales y transformaciones perceptuales producidas a partir de la implementación de los distintos medios de comunicación, principalmente las generadas a partir de la aparición de la imprenta y de la influencia y repercusión de las NTICs en la escuela y sus implicancias en las prácticas educativas. En este sentido, si bien tomo como eje y sustento de este trabajo el pensamiento de algunos autores que han trabajado sobre esta temática, recupero principalmente el de Marshall Mcluhan, por considerarlo motivador por su particular perspectiva al respecto y de increíble vigencia. Sus ideas han sido, de algún modo, la prognosis de las problemáticas que hoy están en el centro de los  debates y polémicas suscitadas a partir de las transformaciones mencionadas.  Los textos Guerra y paz en la aldea global y La galaxia Gutenberg de Marshall Mcluhan (sobre todo éste último), recoge los aportes de diferentes disciplinas que ayudan a comprender la magnitud de estos cambios, y el por qué de cierta resistencia de quienes no han nacido ni crecido en la era digital.

Obsolescencia tecnológica y brecha digital.

«Los medios artificiales quedan siempre inadvertidos por el hombre durante el período de su innovación. Una vez que han sido sustituidos por otros ambientes, entonces tienden a hacerse visibles. «

Marshall McLuhan

En la genealogía de las tecnologías de la comunicación y de la información, no es exagerado decir que la imprenta de Gutenberg provocó un cambio social tan significativo y profundo como el de las tecnologías actuales. El fenómeno multitasking, nombre que le han dado los americanos a la capacidad por la cual las nuevas generaciones pueden  realizar varias tareas a la vez[i], o como dice Alessandro Baricco, […] vuestro hijo, jugando con la Game Boy, come una tortilla, llama por teléfono a su abuela, sigue los dibujos por la televisión, acaricia al perro con un pie y silva la melodía de Vodafone.”[ii], es producido por una alteración sensorial comparable a la que señala Marshall McLuhan en La Galaxia Gutenberg.  Esta alteración o mutación, es generada a partir de la introducción de una tecnología nueva. Del mismo modo, Raffaele Simone[iii], describe las transformaciones que han tenido lugar a partir de la incorporación de cada medio de comunicación, tanto en la dinámica de perceptiva −dando preponderancia o jerarquizando algunos sentidos por sobre otros−  como en los modos de apropiación del conocimiento.

La aparición de una nueva tecnología produce profundos cambios culturales, y cuando comparamos las miradas y apropiación de las que podríamos llamar «viejas” tecnologías y las llamadas Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTICs) o tecnologías digitales (computadoras, equipos multimedia, redes locales, Internet, softwares), notamos que existe una proliferación de calificaciones y posturas escépticas o negativas respecto a éstas en la mayor parte de la sociedad de más de 40 años. Es cierto que todo nuevo descubrimiento o invención provocó controversias o críticas, como así también  transformaciones en los individuos y su ethos cultural[iv], y al respecto, McLuhan habla del «dolor” que siente una persona al percibir la confusión que le provoca una innovación. Sin embargo, hay factores significativos que subrayan o enfatizan estas posturas, y en este sentido, mi interés radica en entender, por un lado, cómo afecta a la sociedad o a una determinada generación la veloz dinámica en el surgimiento y transformación de las NTICs.  Por otro lado, otra de las cuestiones que planteo es que este acceso al conocimiento que se da a partir de las nuevas tecnologías y en especial de Internet, pero por sobre todo en el manejo de éstas, y que coloca en clara ventaja a las nuevas generaciones respecto de sus antecesoras, es desde mi perspectiva, otro factor que afecta a estas últimas, generando angustia y desconcierto. Esto que, de algún modo, implica un cambio en los modos de circulación del saber y − desde una concepción goffmaniana −, una «disrupción” en los estándares ideales de «roles” en cuanto a su transmisión, parece difícil de aceptar por una gran mayoría de la generación adulta.

Uno de los factores que considero como el más inquietante y movilizador de resistencias, es el acelerado ritmo de innovación y evolución de las tecnologías digitales de comunicación cada vez más sofisticadas y perfeccionadas en las dos últimas décadas. A partir de la frase de McLuhan presentada como epígrafe, surge el problema de cómo lograr la «visibilidad” de «un medio artificial” en el actual entorno mediático veloz y diversificado, si cuando logramos una pequeña «luz” de aprehensión de una de las nuevas tecnologías, rápidamente ésta queda obsoleta y debemos recomenzar.  En este sentido, es aplicable el interrogante de Inés Dussel[v] ¿Cómo establecer ciertos puntos de referencia si tanto los puntos de partida como los de llegada están en permanente cambio? Sólo basta con realizar una cronología de la evolución de los medios de comunicación para advertir que las llamadas NTICs, han alcanzado un desarrollo insospechado[vi]. La vertiginosidad de estos cambios por los breves períodos en que se producen, genera desconcierto y consecuentes problemas de adaptabilidad a la generación de los llamados migrantes digitales.  Esta evolución a dos velocidades de la sociedad por un lado y de la tecnología por otro, hace que, el cambio, en la mayoría de los casos de ese grupo generacional, sea forzado, para no perder su adaptación y su competitividad. Marshall McLuhan, en La galaxia Gutenberg, ya advertía acerca de esta vertiginosidad y diversidad de las nuevas tecnologías[vii] cuando hace referencia a la respuesta sensorial ante la aparición de estas innovaciones.

«Hoy es fácil ver que tal desviación de la proporción de los sentidos ha de producirse en cada caso en que aparece una nueva tecnología externa. ¿Por qué ha pasado inadvertido antes? Quizá porque, en el pasado, los cambios se han producido más bien de un modo gradual.  Actualmente experimentamos tal serie de nuevas tecnologías, incluso en nuestro mismo mundo, y, por añadidura, tenemos los medios para observar tantas culturas diferentes que solo una gran desatención podría ocultar ahora el influjo de los nuevos medios de información el cambio de postura de nuestros sentidos y en la alteración de sus mutuas relaciones.” (McLuhan,1962:72)

Es evidente que el ciclo que caracterizó a la introducción, la aplicación y desarrollo de las tecnologías tradicionales, ha variado y se ha acelerado enormemente.  El sociólogo Luís Alberto Quevedo señala que podemos constatar que en los últimos quince o veinte años han ingresado al hogar más tecnologías de la información y comunicación (pantallas de televisión, video-caseteras, DVD, filmadoras, sofisticados equipos de audio, plataformas de video-juegos, mp3, ipods, mp4, computadoras, impresoras, scanners, notebooks, teléfonos personales, etc.) que en cualquier otra época[i], y que se trata de un proceso que continúa, pero que además se acelera. Este mismo autor señala también en una entrevista con el semiólogo Eliseo Verón[ii] que tanto la aparatología, los medios y los usos están cambiando todo el tiempo. Los inventos en materia de comunicación y su perfeccionamiento se sucedían entre lapsos de tiempo prolongados (siglos y años), mientras que en la actualidad, podemos observar que en pocos meses un equipo de última generación puede quedar obsoleto si se pretende que siempre tenga incorporados los últimos avances en software o hardware.

La socióloga Mirta Varela[iii], interesada en los ciclos que llevan al apogeo de un medio y también a su evolución y transformación, se plantea cómo es que -entre la multiplicidad de inventos técnicos- algunos llegan a convertirse en los preferidos de una sociedad, de una época, de una generación, y cómo es que algunos duran apenas unos instantes en términos históricos (el daguerrotipo, el disco de vinilo, el cassette, el diskette) mientras que otros perduran durante siglos (el libro). Varela sostiene que la transformación técnica/mediática que estamos atravesando contemporáneamente debe ser entendida en términos de convergencia/acumulación, más que de revolución/ruptura. Desde el punto de vista de la coexistencia entre TICs y NTICs, acuerdo con Mirta Varela en que es posible hablar de convergencia[iv].  Pero desde la dinámica en que éstas últimas emergen, creo que supone una revolución tecnológica sin precedentes y −a nivel orgánico o fisiológico− una ruptura o desfase en los procesos habituales de aprehensión de toda innovación, tanto en el aprendizaje y destreza de su manejo, como de la proporción entre los sentidos y su equilibrada interacción, como afirma McLuhan, que provoca, además, según este autor, a una pérdida de la identidad[v].  No estoy segura de afirmar que hemos «aprendido a vivir con la obsolescencia” como sostiene Quevedo[vi], creo que −y este es el punto conflictivo− la adaptación  es unos de los grandes problemas que afrontan las viejas generaciones, que más allá de la opción o preferencia por una u otra tecnología, lo que se ha producido es una alteración perceptual de toda una generación alfabetizada que, hasta no hace demasiado tiempo, ha dado al sentido visual un lugar predominante respecto de los demás sentidos en las relaciones espacio-temporales. Lo visual implica secuencialidad, uniformidad y explicitud, «una tecnología visual, abstracta y explícita, de tiempo uniforme y espacio continuo en los que la «causa» es eficiente y trascendente, y en los que las cosas se mueven y ocurren por orden sucesivo, en planos únicos” (McLuhan, 1985:29) y esto entra en pugna con la implicitud, instantaneidad, simultaneidad y discontinuidad de este nuevo modo de percepción no proposicional que caracteriza a la cultura digital.  Así, los mecanismos de defensa que se generan a partir del encuentro entre los aspectos alfabéticos y electrónicos de la cultura, consisten en el aferrarse a la palabra impresa y en el rechazo a las NTICs que suponen el retorno al estado pre-alfabético o al África que todos llevamos dentro[vii].

Otro de los factores que diferencian a las NTICs de sus antecesoras es que las tecnologías de comunicación tradicionales (incluyendo a estas la fotografía, el cine, la radio y la televisión en sus versiones analógicas), su apropiación −en términos de incorporación y uso− se realizaba por parte de la generación adulta.  Eran los «mayores” quienes conocían el manejo de los dispositivos, mientras que con las NTICs, en la mayoría de los hogares y en otros contextos esto se revirtió, y ahora son los padres o adultos los que suelen pedir a sus hijos que les enseñen.  Quevedo señala a este fenómeno social como un «quiebre generacional” que ha provocado un cambio en el estatuto del saber y del poder.[viii] Este es un dato interesante que configura una reformulación en el estatuto de roles históricamente concebidos en lo que concierne a la transmisión del conocimiento.  Al respecto, señala Mariana Pahor que esta característica, sin lugar a dudas, define una de las marcas más visibles de las nuevas generaciones:

«Los padres, desde criterios más lineales, secuenciales, siguen de a una por vez sus ideas, temen más seguir sus instintos, hacer un clic y que la PC se apague, se rompa… y piden ayuda a otras personas que saben más; en general, sus hijos.  Frente al pedido de instrucción que hace a viva voz de los mayores, están los jóvenes que aprenden solos, sentados frente a la máquina, casi en silencio.  A través del ensayo y del error van conociendo cómo usar la PC, programas, etc.  Estos chicos no fueron ni van a ningún curso o clase de computación por fuera de las de la escuela. […]Es que realmente han crecido a la par de la PC y esto les da cierta ventaja frente a otras generaciones que están acostumbradas a vivir sin usar la PC.  Aprender solos les resulta fácil porque no temen «meter la pata» dado que los controles/funciones suelen ser los mismos en casi todos los programas, siempre es posible ir a alguna «ayuda» del mismo programa.”[i]

En la entrevista citada anteriormente[i] Verón, en referencia a las diferencias generacionales en las formas de apropiación de las NTICs, afirma,

[…]”desconfío de mi propia visión, que es la visión de un señor que nació con otro sistema y que está fuera de la mayor parte de las cosas que están pasando. Yo necesito anotar, subrayar, releer, pero todos los que tienen mis años dicen esto, no los jóvenes. Pienso que el papel va a seguir subsistiendo con el trabajo intelectual. Lo que pasa es que estos personajes que llamamos intelectuales o simplemente lectores son mutantes, están en permanente redefinición. Y los que se socializan bajo las nuevas normas tienen nuevas capacidades. Una de esas capacidades, de la que se ha hablado mucho, es esto de hacer 4 cosas al mismo tiempo. Creo que ahí hay una mutación cognitiva porque yo soy incapaz de hacer eso. No puedo estar escuchando música, mirando televisión y escribiendo un artículo. No puedo, me veo superado por la situación, tengo que elegir hacer una de las tres actividades. Mi hijo, en cambio, puede estar preparando el trabajo final de sociología económica, mirando TV y chateando. Ese es uno de los múltiples ejemplos de que las trayectorias cerebrales están cambiando o que sistemas paralelos que estaban sin uso se están activando… estaban disponibles pero no explotados. Eso es lo que vemos hoy en los jóvenes: el desarrollo de capacidades que no estaban en uso.”

Los factores antes mencionados −que no afectan a los «nativos digitales”, simplemente porque nacieron en medio de estas innovaciones, pero que sí «sufren” los «migrantes digitales”− se traducen en la mayoría de éstos en discursos apocalípticos, generados a partir del temor y desconcierto que provocan.  Así, respecto a las NTICs resuenan «voces” que aseguran que son generadoras de nuevos tipos de desigualdades y distancias sociales e imponen un modelo cultural hegemónico, uniforme y estandarizado; que el hipertexto produce que los niños lean desordenadamente; que el Chat y los mensajes de texto han deformado el idioma; que antes se leía mucho más, ahora nadie lee nada; que ya los jóvenes no leen ni escriben; etc.  Incluso hay voces proféticas que aseguran la extinción de libro y de la escuela como institución.  Esto es, de alguna manera, la expresión del «dolor referido» o «dolor fantasma» a partir de la experiencia de ocupación de un nuevo ambiente tecnológico.  Los migrantes digitales no hacen más que señalar en dirección del miembro perdido y se aferran a la palabra impresa para sobrellevar la tristeza cultural.[i]

Y… ¿qué pasa en la escuela?

«Los chicos tienen la mala costumbre de no pedir permiso para empezar a aprender”.

«Los chicos no tienen miedo de utilizar un ordenador, de navegar por Internet, déjense  enseñar por sus alumnos. ¿Cuál es el problema de reconocer que ellos en esa materia están mejor preparados que nosotros?»,

Emilia Ferreiro

Poco a poco gran parte de la población adulta, es decir, quienes no nacimos en la era digital, a partir de los 90 fuimos implementando algunos usos de las NTics, aunque todavía no hemos hecho de éstas una incorporación plena.  Como señala Verón,

«[…] cuando se fue instalando la PC en los años ´80, durante 10 o 15 años para mucha gente la computadora era una máquina de escribir, nada más. Tal vez eso nos pasó a nosotros también. Ahí había una cantidad de dispositivos que se podían usar y no se usaban, se los despreciaba o simplemente se los dejaba de lado. Porque era muy difícil entrar en esos códigos. De mi celular, yo debo usar el 10%, porque no soporto perder tres horas leyendo el manual. Y además creo que esa es una batalla perdida. Vamos a quedar afuera, la incorporación es una incorporación parcial…”[i]

Según lo que plantea Verón, aquí no se trata del no acceso a las nuevas tecnologías por barreras materiales, no es una cuestión de «disponibilidad” como también advierte el sociólogo Tenti Fanfani al recordar que «la apropiación del conocimiento complejo no depende sólo de su disponibilidad o acceso material”.[i] Me atrevo a decir que lo que produce «la brecha digital” es un tanto intencional en el sentido de que se produce una autoexclusión de los adultos del mundo digital.  En parte, creo que se debe a lo que menciona Ines Dussel cuando señala «que la mayoría de los educadores no pueden comportarse como proveedores autónomos: no tienen ni la autonomía ni los recursos materiales o simbólicos para adecuarse a la demanda del cliente. Tampoco, vale decir, sustentan ideológicamente ese desplazamiento”.[ii] Sin embargo, hago hincapié en que el mayor grado de conflictividad está en la dificultad de procesar los cambios desde lo perceptivo. Y es  que no se trata solamente de que el cambio técnico y el cultural no van a un mismo ritmo, el obstáculo parece no estar únicamente en el modo de pensar, de ver o interpretar u operar con una nueva tecnología, sino de sentir.  El  problema que enfrentan las generaciones de La Galaxia Gutenberg, es la adaptación a un nuevo modo sensorial que se impone con la creación de un nuevo medio.

«[…]«¡Cómo huyen al principio de la conmoción de nuevos estímulos, suspirando a veces por volver a la relativa reclusión de su antiguo mundo!», es exactamente la sensación que experimenta todo grupo o individuo al tratar de adaptarse al ambiente sensorial único creado por una nueva tecnología.” [i]

Más adelante, en el texto citado, McLuhan afirma que «El medio de información y los efectos que crea el ordenador son tan inaccesibles a la visión del alfabetizado como lo es el mundo externo para el ciego”. Si bien no acuerdo con el determinismo tecnológico de McLuhan, porque considero que el acceso es posible, pero no sin un esfuerzo volitivo considerable que implica lo que sintetizo como «pensar en digital” (y de lo que hablo  más adelante), sí comparto con este autor la implicancia de los efectos preceptúales, culturales y sociales que generan un nuevo ambiente tecnológico.[i] No hay duda respecto a estos cambios, y de este modo lo describe Simone cuando explica la jerarquía cambiante de los sentidos y cómo éstos influencian la adquisición del conocimiento, proponiendo una taxonomía en relación a la capacidad y los cambios en los modelos de inteligencia.  Así, sostiene que a partir de la escritura el hombre está equipado para la escucha lineal,  la visión no alfabética y la visión alfabética, y advierte que la tercera capacidad, obliga a la vista a trabajar en sentido lineal (para leer por ejemplo) y que es el resultado de un trabajo de aprendizaje.  Podríamos decir que esta capacidad es en cierto modo, análoga a la teoría de La galaxia Gutenberg desarrollada por McLuhan. En cuanto al uso del lenguaje, Simone también distingue entre lenguaje proposicional y no proposicional.  El primero lo define como una actitud «típica de quien considera que la experiencia, si es relevante, tiene que ser expresada con palabras -es más, para hablar con más propiedad, con palabras organizadas en proposiciones- y que estas proposiciones son más significativas cuanto más interrelacionadas estén entre ellas, es decir, formando textos en sentido estricto, unidas por todas las restricciones propias de este tipo de estructura» (Simone, 2001:146-147, citado por Tenti Fanfani).  A este lenguaje lo califica como, «analítico”, «estructurado”, «relacional” y «referencial”.  Mientras que el no proposicional, tiene las cualidades opuestas al anterior, y lo califica como «genérico”, «vago”, «no da nombres a las cosas, sino que alude, usando ‘palabras generales’, dentro de las cuales se puede incluir lo que se quiera» (Simone, 2001: 148, citado por Tenti Fanfani), y rechaza la estructura”.  Si he hecho referencia a las ideas propuestas por Simone, es porque su hipótesis de un regreso por parte de las nuevas generaciones a la visión «no alfabética” también tiene coincidencia con lo que McLuhan planteaba sobre la era de la nueva tecnología eléctrica, con la metáfora de la «aldea global” (global village) como la vuelta al mundo primitivo en el que predominaban en el hombre bárbaro o trival (analfabeto)  los sentidos auditivo y táctil.  McLuhan dirá «con la imprenta, el ojo aceleró y la voz se calló”, es decir, que tanto éste como Simone sitúan a la escritura alfabética como divisoria de dos estilos culturales, para el último se trata de la «visión alfabética” y «proposicional”, y para McLuhan, será «La galaxia Gutenberg” (McLuhan señalará que Gutenberg completó la revolución alfabética), pero ambas detentan las mismas propiedades, pero por sobretodo, en la tensión que se produce entre esta cultura y su característica perceptiva con la contemporánea, experimentada por la nuevas generaciones.  Al respecto, Simone enuncia que,

«En el contexto actual algunos hablan del renacimiento de un habla muy particular: el charloteo, el chateo, el habla celular… o bien del lenguaje de los jóvenes: «genérico, carente de referentes preciso, anclado en la nada. Y a pesar de todo imponente, creciente, desbordante» (itálicas mías). El chateo es una especie de conversación escrita con su nuevo catálogo de símbolos gráficos tales como los emoticons, es decir, símbolos que sirven para expresar los estados de ánimo. «Lo escrito y lo hablado tienden cada vez más a coincidir, o por lo menos a parecerse»[i]

Y más adelante señalará que «en el lenguaje de las nuevas generaciones se manifiesta una fuerte tendencia hacia lo no proposicional”, hacia lo que él denomina (agrega Tenti Fanfani) «La Gran Fusión»», y esto sería lo que en el contexto tecnológico y cultural contemporáneo está influenciando fuertemente la cultura de los jóvenes y que es el terreno privilegiado donde estudiar los impactos de estos nuevos medios sobre las formas de la inteligencia y sobre los estilos culturales.  McLuhan ya había anunciado −pero con otros términos− una idea semejante de cambio y gradual caducidad de las propiedades que caracterizaron a cultura alfabética en las generaciones de la nueva era electrónica,

«En la era electrónica que sucede a la era tipográfica o mecánica de los últimos cinco siglos, hallamos nuevas formas y estructuras de interdependencia humana y de expresión que son «orales», aun cuando los componentes de la situación puedan ser no verbales. […] tal cambio en los modos de conocimiento siempre se ve retardado por la persistencia de los antiguos modelos de percepción.”[i]

Lo expuesto hasta aquí, nos lleva a considerar que cuando hablamos de «cambios” producidos a partir de la aparición y usos de las NTICs en el escenario de nuestras vidas, es necesario considerar que son tan profundos e inéditos que no sólo deben ser analizados desde la dimensión cultural o social.  Creo que a ellas le precede la dimensión perceptual que altera la homeostasis sensorial o el predominio de un sentido que es remplazado por la incidencia de otro.  Las palabras «metamorfosis”, «mutación”, «adaptación” tomadas de la biología no son casuales.  Al parecer, se trata de una metamorfosis, de una mutación y  no es una alegoría, es realmente un cambio (evolución o involución, según la perspectiva[i]) biológico u orgánico.

Pensar «en digital”

«En esa época tenía yo la idea de que la vida era un deber que tenía que cumplirse, no una fiesta que había que inventar”

Alessandro Baricco

¿Qué es pensar en «digital”?  Antes mencioné −y todos tenemos conciencia de ello− que los cambios son tan profundos que no sin esfuerzo podremos lograr adaptarnos y «sobrevivir” a ellos.  Se trata de una cuestión de «actitud” que invita a adentrarse a este nuevo mundo, a explorarlo, a conocerlo para poder «comunicarnos” con las nuevas generaciones[i].  Cuando pretendemos el aprendizaje de otro idioma, a partir de los nuevos modos de enseñanza nos aconsejan «pensar” en ese idioma, lo que implica la asociación mental de palabras o proposiciones al concepto, al objeto real, a la visión del mismo, y sin pasar por nuestro propio idioma, es decir, sin traducción. Los entendidos denominan a esta técnica de aprendizaje «inmersión”, y de lo que se trata es de que, al estar rodeados del idioma en cuestión (como nos sucede con las nuevas tecnologías), se inscribirá en nuestra memoria y nuestro cerebro asociará los conceptos más «naturalmente” que en la traducción en la cual, implícitamente, establecemos una comparación respecto a nuestra lengua.  Se trata de preponderar «el significado” y «el sentido” dejando de lado «la literalidad”. No podremos comprender este nuevo ethos cultural si no intentamos esa «inmersión” en el medioambiente propio de los nativos digitales.  En este sentido, resulta sumamente explicativo de lo expuesto, lo expresado por Mcluhan, luego de hacer referencia a algunos dichos del psicólogo estadounidense B. F. Skinner[ii] en Guerra y paz en la aldea global, «La razón de que los niños aprendan un idioma en un año o dos es sencillamente porque es un medio ambiente.  Educacionalmente, no hay motivo para que a la física y la matemática no pueda dárseles la misma codificación ambiental y aprenderse con la misma rapidez y facilidad”. De este modo, lo que Mcluhan nos muestra es que, la perspectiva de quienes hemos nacido y transitado en la mayor parte de nuestra vida por La galaxia Gutenberg, y hemos aprendido con «el viejo estilo mecánico”, no es compatible con la aprehensión del conocimiento de nuestros jóvenes,

«El llamado hombre primitivo, no se relaciona con una máquina como nosotros lo hacemos.  Antes bien, la considera como nosotros consideramos a un animal doméstico, como algo íntegro y vivo.  Dando por supuesto su unidad total, la percibe como tal, lo mismo que el niño que oye un idioma extraño supone que tiene significado y organización. En ambos casos es un método totalmente práctico, y es éste el único sistema que funcionará en las condiciones eléctricas de nuestro nuevo medio. Los jóvenes nuestros que han crecido en un ambiente eléctrico, utilizan naturalmente el mismo sistema que los indígenas de MacKinnon ante un avión de reacción.  Por eso les resulta muy difícil establecer una relación que tenga sentido con la antigua enseñanza basada en datos fragmentarios y clasificados. Educar al adolescente «conectado» al viejo estilo mecánico es como pedir a un niño de tres años que acaba de aprender inglés que use la jerga inglesa que hablan los chinos o que hable con acento escocés.  Estas cosas no están en su medio y por lo tanto no son conocibles.”[i]

Pero no sólo se trata de un nuevo modo de apropiación del conocimiento, sino también, de un nuevo modo de percibir, de pensar y de socializarse. El epígrafe con la cita de Alessandro Baricco es ilustrativo del modo en que las viejas generaciones concebimos la vida misma.  Concepción basada en la paradoja de que sin esfuerzo, sin cansancio, sin disciplina ardua y dedicación no hay placer,

«[…] Como nos enseña la música clásica,  sin esfuerzo no hay premio, y sin profundidad no hay alma.

Las cosas estarían bien incluso así, pero el hecho es que a estas alturas la desproporción entre el nivel de profundidad que hay que alcanzar y la cantidad de sentido que puede obtenerse se ha vuelto clamorosamente absurda. […]: si decido emplear en efecto todo el tiempo necesario para llegar hasta el corazón de la Novena, es difícil que me quede tiempo para nada más: y aunque la Novena sea un inmenso yacimiento de sentido, por sí sola no produce una cantidad suficiente para la supervivencia del individuo. Es la paradoja que podemos encontrar en muchos estudios académicos: la máxima concentración en un único rincón del mundo consigue esclarecerlo, pero la aísla de lo demás: en definitiva, produce un resultado mediocre («de qué sirve haber entendido la Novena si uno no va al cine y no sabe qué son los videojuegos?).”[i]

Podemos continuar en nuestro mundo de herencia burguesa[i], pero ¿por qué pretender incluir en él a nuestros jóvenes?  Conocemos  −al menos en teoría− las características de este nuevo modo de socialización y aprehensión de experiencias, sólo nos queda «integrarnos” o «sumergirnos” −por sobre todo a los educadores− en este «medioambiente digital”. Como sugiere Roxana Morduchowicz citando a Barbero,

«Se trata entonces de aprender a escuchar a los niños y adolescentes para descubrir lo que tratan de decir (algo que no siempre ellos manifiestan con palabras).  Será entonces necesario partir de sus consumos culturales: escuchar sus músicas, leer sus historietas observar sus vestimentas, conocer sus películas y saber de sus emisiones televisivas”[i]

Sabemos que «bajar” y «subir” videos, música e información desde celulares o mp3/4 a Internet y a la inversa, «chatear”, «testear”, «blogguear», jugar en red, manejar la utilización de programas o softwares y su instalación para trabajar con videos, fotografías, audio, para grabar, copiar, editar, dibujar, etc. constituyen actividades cotidianas y «naturales”, para jóvenes y hasta para muchos niños, y no todos tienen Internet en su hogar o cuentan con todas las nuevas tecnologías que ofrece el mercado.  Esto está demostrando que las barreras no son todas materiales, sino –y creo que son, por sobre todo–  actitudinales.  Al respecto, el pedagogo colombiano Alejandro Álvarez Gallego sostiene,

«Las nuevas generaciones acceden a este tipo de información desde que nacen. Su entorno está cruzado por una red telemática que atraviesa la vida cotidiana, de manera que no es necesario contar con recursos económicos para tener acceso a dicha información.”[i]

Es necesario preguntarnos cuántas de estas actividades ponemos en práctica los docentes, y no digo en el aula, sino en nuestra cotidianeidad, o qué competencias, habilidades o conocimientos tenemos acerca de las NTICs.  Es cierto que los niños y jóvenes son nativos digitales, nacieron y crecieron en la era digital, pero debemos reconocer que haber nacido en esta era no es su mérito, sino el no tener prejuicios o miedos a la hora de adentrarse y aprender sobre lo que es parte de su (y nuestra) realidad inmediata, y aunque para ellos es tan natural como jugar, creo que también se trata de una cuestión de supervivencia.

Hay una cuestión «vital” en el apropiarse de la tecnología, aunque no sean del todo conscientes de ello y lo hagan de manera espontánea.   Para las nuevas generaciones el uso de las NTICs es el «ser” y «pertenecer”. Esto sólo puede comprenderse desterrando una visión meramente instrumental de las NTICs, y analizarlas desde una mirada antropológica que las sitúa como prácticas sociales y culturales en las que los jóvenes se vinculan, se socializan, se «conectan”, construyen su subjetividad mediante nuevas formas de articulación de la intimidad y de la pertenencia grupal. En este sentido, Roxana Morduchowicz, citando a García Canclini realiza una interesante observación señalando que décadas atrás los jóvenes se emancipaban a través del trabajo, el estudio y el matrimonio, mientras que ahora el modo preferente es, para la mayoría, la conectividad y el consumo.  Su independencia viene de la mano de los nuevos medios y anticipan, desde la primera adolescencia, un horizonte ajeno a los padres.[i] Es una búsqueda de autonomía personal y de apertura hacia una experiencia social que genera una ruptura de los márgenes impuestos por la familia.  A través de sus consumos culturales, construyen su identidad,  un ser y estar en el mundo que podría traducirse en, nada más y nada menos, que existir.  Es, como dice Baricco «una nueva forma de experiencia […] Una nueva localización del sentido. Una nueva forma de percepción. Una nueva técnica de supervivencia o una nueva civilización”.[ii]

Los jóvenes vivencian día a día otros modos de saber y de aprender,  «el saber que es capaz de entrar en secuencia con todos los demás saberes”, «con experiencia más amplias, que no nacen, ni mueren en la lectura.”[i].  McLuhan ya se preguntaba «La rebelión de los niños actuales en las aulas y contra el libro, ¿tendrá algo que ver con la nueva era electrónica en que vivimos?”[ii] Resulta igualmente interesante la cita de G. S. Brett en Psicology Ancient and Modern, que McLuhan realiza en La galaxia Gütenberg,

«La idea de que el saber consiste esencialmente en el estudio de los libros parece ser una opinión moderna, derivada probablemente de las distinciones medievales entre clérigo y seglar, con el énfasis adicional aportado por el carácter literario del más bien fantástico humanismo del siglo XVI.  La idea original y natural de saber es la de «astucia” o posesión de ingenio.  Ulises es el tipo original de pensador, un hombre con muchas ideas, que podía sobrepujar a los cíclopes y lograr un significativo triunfo de la mente sobre la materia.  Sabiduría es, así la capacidad de vencer las dificultades de la vida y alcanzar éxito en este mundo”  (McLuhan:95)

Los alumnos construyen saberes más allá de la institución escolar. El prejuicio  tan  difundido de que los chicos ya no leen, deberíamos contraponer las preguntas ¿qué o cómo no leen los chicos?[i] Las discusiones acerca de la desaparición del libro, de la escuela, del docente deberían ser superadas y girar en torno a cómo superar las limitaciones para lograr un acercamiento con los jóvenes, tratando de interpretar y comprender sus formas de pensar, asimilar, interpretar su propio mundo, intentando mejorar nuestras prácticas para favorecer aprendizajes significativos en el contexto sociocultural actual en el que las NTICs tienen una presencia tan pregnante.  Si hablar de cambios sociales es hablar de transformaciones educativas, se hace imprescindible desterrar ciertos prejuicios para avanzar en perspectivas más productivas.

A modo de conclusión.

Se están produciendo cambios profundos en las modalidades de enseñanza y de aprendizaje en esta era digital como afirmó Mclujan «Aparentemente la enseñanza arrostra hoy el tremendo problema de una transición entre dos mundos.”[i], y la escuela sostiene Àlvarez Gallego, se enfrenta ahora, no sólo a las NTICs, sino a una cosmovisión diferente.  En este sentido, reconocer que la escuela no está a la altura de las circunstancias, que no responde al crecimiento de los conocimientos  emergentes de la cultura digital, ya constituye un gran primer paso. Como señala Simone, la escuela es lenta para responder al crecimiento del conocimiento y transmite «solamente un paquete delimitado y estático de conocimientos seleccionados, y no siempre por motivos de calidad» (muchos contenidos curriculares sólo obedecen a intereses corporativos de los especialistas que «los enseñan») y termina por convertirse en «el refugio en el que nos encerramos para protegernos del conocimiento, de su fluir, de su crecimiento» (Simone, 2001: 85, citado por Tenti Fanfani).

No se trata únicamente de modernizar el paisaje de las escuelas con nueva tecnología, ya que si bien no todas las escuelas cuentan con conexión a Internet, la mayoría cuenta con sala de Informática.  Si las NTICs son modos de pensar, de interactuar y de informarse, la escuela debe incorporar estas nuevas experiencias culturales como prácticas significativas y productivas, desde una comprensión cultural y no solo instrumental de las tecnologías. Aunque los docentes somos conscientes de que el cambio ya no es una opción, en la práctica, aún permanece cierto escepticismo hacia un aprendizaje indispensable para la comunicación y la generación de vínculos con nuestros alumnos.  Si continuamos irguiendo murallas para mantener alejado lo que nos da miedo[i], nos quedamos afuera o dentro de la «caverna” sin ver la realidad.  «Si, quien ha salido de la caverna, recordara la antigua morada y el saber que allí se tiene, y pensara en sus compañeros de esclavitud, ¿no crees que se consideraría dichoso en el cambio y se compadecería de ellos?”. (Platón)

Laura Elizabeth Contreras


[i] Idem 2, p. 208.

BIBLIOGRAFÍA

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VARELA, Mirta,  Apropiaciones y usos de las nuevas tecnologías.  Clase 21, «Migración digital, cultura y nuevas tecnologías”, Módulo 3, Diplomatura superior Educación, imágenes y medios, FLACSO, 2008.


[i] Idem 34.


[i] En relación al tema de la lectura, hay estudios recientes que indican un porcentaje significativo de chicos y jóvenes lectores. Al respecto pueden leerse los artículos «De cada 10 chicos, ocho se interesan por la lectura más allá de la escuela”, publicado por el diario Clarín, 14/12/2006; «Qué y cuánto (dicen que) leen los chicos en Internet”, en el portal de Educ.ar, 15-01-2007;


[i] Idem 2, p. 89.

[ii] En esta charla Mcluhan, Robert Shafer y Harley Parker reflexionan acerca de los cinco siglos de la cultura gutenbergiana.  Mcluhan concluye que la enseñanza en ese momento atraviesa el gran problema de la transición entre dos mundos, el que surge a partir de la invención de la imprenta «una tecnología de largo alcance” y el de los medios electrónicos «…un mundo nuevo parece exigir el mayor esfuerzo, surgiendo como el más alto desafío a la humana inteligencia. La aldea universal que se alza ante nosotros indica que nos estamos deslizando, en el campo educacional, hacia una serie de desafíos y oportunidades fantásticos en grado sumo.  No sé si la gente está preparada para arrostrar estos hechos, […]” STEARN, Gerald Emanuel y otros, en McLuhan: caliente & frío. Parte tercera «Exploraciones en el nuevo mundo”,  Editorial Sudamericana, 1973, ensayo 14, pp. 192-202.


[i] Idem 27.

[ii] Idem 2, p. 118.


[i] Alejandro Álvarez Gallego es investigador y profesor en la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. Álvarez Gallego, Alejandro, en Los medios de comunicación interrogan la escuela.  Clase 17. Comunicación de masas, medios y subjetividades. Módulo 2. Diplomatura superior Educación, imágenes y medios, FLACSO, 2008.


[i] MORDUCHOWICZ, Roxana en La generación multimedia. Significados, consumos y prácticas culturales de los jóvenes, Paidós, 2008, p. 25.


[i] Baricco dedica a los «valores burgueses” seis capítulos (o entregas), en  ellos hace referencia a «el alma”, «la espiritualidad”, «la profundidad”, «el esfuerzo”, valores que «Nosotros heredamos con una aprobación mental tan ilimitada que lo confundimos con un escenario perenne, eterno e intocable.  Nos cuesta un gran esfuerzo imaginarnos que el hombre pueda ser algo digno al margen de ese esquema”. Idem, 2, pp. 141 y 142.


[i] MORDUCHOWICZ, Roxana en La generación multimedia. Significados, consumos y prácticas culturales de los jóvenes, Paidós, 2008, p. 25.


[i] Idem 2, p. 144.


[i] Idem 18, p. 91.


[i] En este sentido,  en el interesante texto El presente que no vemos de Karina Crespo −disponible en Internet−, se recomienda el video Aprendizaje digital.Una visión de los alumnos que muestra la mirada de los adolescentes acerca del modo que les gustaría aprender.

[ii] En este capítulo, «La enseñanza como guerra», Mcluhan hace referencia a «la agresión que aplicamos a nuestros muchachos en lo que denominamos «educación» y reproduce la siguiente cita de Skinner extraída del Walden Two: «Después de todo es un programa sencillo y sensato. Establecemos un sistema de ir acumulando engorros y frustraciones sobre un fondo de serenidad absoluta. Un medio fácil se va dificultando cada vez más a medida que los niños adquieren la facultad de adaptarse.”. Idem 18, pp. 89-90.


[i] En la charla que Mcluhan mantiene con Harley Parker, aquel sostiene que vivimos una revolución aún más importante que la ocasionada por Gutenberg en el Renacimiento y le pregunta a Parker: Piensa usted que estamos retrocediendo hacia el mundo oral del que nos sacaron los escribas egipcios. […] Mucha gente acaso considere que se trata de un aspecto negativo de nuestra evolución, de una retrógrada metamorfosis… ¿no es verdad? STEARN, Gerald Emanuel y otros, en McLuhan: caliente & frío. Parte tercera «Exploraciones en el nuevo mundo”,  Editorial Sudamericana, 1973, ensayo 14, pp. 192-202.


[i] Idem 12, p. 9.


[i] Idem 20, Simone, 2001: 65.


[i] McLuhan,  en uno de sus aforismos en La galaxia Gutenberg  también sugiere que la interiorización de los medios de comunicación tales como las «letras» además de romper el equilibrio de nuestros sentidos, altera los procesos mentales, aunque lo plantea como un interrogante. Idem 9, p. 35.


[i] Esta frase es tomada del libro The Senses del biólogo Otto Lowenstein, en el que, según Mcluhan, éste hace utilísimas observaciones acerca de los problemas que surgen con todo cambio de modo sensorial, como los que se producen con la creación tecnológica de un nuevo medio.  Idem 17, p. 9.


[i] Emilio Tenti Fanfani es investigador del Conicet, consultor de la Unesco y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. TENTI FANFANI, Emilio en Medios, Tecnologías y Socialización, clase 2, en Diplomatura superior Educación, imágenes y medios, FLACSO, 2008.

[ii] DUSSEL, Inés, Educación, imágenes y medios. Planteos y alternativas. Clase 24 «La escuela y la cultura de la imagen: entre lo viejo y lo nuevo”. Módulo 4, Diplomatura superior Educación, imágenes y medios, FLACSO, 2008.


[i] Idem 9.


[i] McLuhan, recurre a la metáfora  del «dolor fantasma” o «referido” que, clínicamente, es el dolor que sufre el paciente en la zona del miembro amputado para referirse al dolor que causan los nuevos medios y las nuevas tecnologías, «Toda las nuevas tecnologías provocan la tristeza cultural, lo mismo que las antiguas evocan el dolor fantasma después de haber desaparecido”. Guerra y paz en la aldea global, Planeta –Agostini, 1985, p. 11.


[i] Idem 9.


[i] PAHOR, Mariana, «Conectad@s. Cómo usan Internet los jóvenes de clase alta de Buenos Aires”, en Ciberculturas juveniles; La Crujía, 2008; pp.84-85.


[i] Luis Alberto Quevedo es Licenciado en Sociología y  graduado en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de la Universidad de París donde obtuvo la Maestría en Sociología. Es Director del Programa Comunicación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO – Sede Argentina). Fue Director de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires. Es Profesor de la Maestría en Periodismo de la Universidad de San Andrés y Clarín. Es Director del Posgrado «Gestión y Política en Cultura y Comunicación” de la FLACSO. Integra el Directorio del Portal Educ.ar del Ministerio de Educación de la  Nación. Se desempeña como Profesor Titular  Regular de la materia Sociología Política en la UBA. Acaba de publicar un informe sobre «Consumos Culturales en Argentina”. QUEVEDO, Luis Alberto, «Medios, Tecnologías y Socialización”, clase 3, en Diplomatura superior Educación, imágenes y medios, FLACSO, 2008.

[ii] QUEVEDO, Luis Alberto, en Cultura audiovisual, medios y televisión. Conversación entre Eliseo Verón y Luis Alberto Quevedo, Clase 12.  «Comunicación de masas, medios y subjetividades”, módulo 2, Diplomatura superior Educación, imágenes y medios, FLACSO, 2008.

[iii] Mirta Varela es doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires, magister en Sociología de la Cultura en la Universidad de General San Martín e Investigadora Conicet/UBA. En la actualidad se desempeña como profesora titular de Historia de los Medios (UBA).  VARELA, Mirta,  Apropiaciones y usos de las nuevas tecnologías.  Clase 21, «La dinámica del cambio en los medios. El miraba televisión, you tube”. Módulo 3, Diplomatura superior Educación, imágenes y medios, FLACSO, 2008.

[iv] Roberto Igarza analiza el proceso de convergencia entre los medios distinguiendo diversas variables.  Algunas de ellas son, qué elementos se encuentran en los nuevos medios que provienen de formas anteriores, cómo éstas se integran con nuevos elementos característicos de la nuevas formas, cómo compiten y se articulan en el proceso de transición con las anteriores, cuáles son las disposiciones mutantes que adoptan para resistir los cambios, cuáles suponen un comportamiento de los usuarios respecto de los usos de formas anteriores, qué nuevos sistemas de representación y narración configuran un nuevo medio.  Igarza, Roberto, Nuevos Medios. Estrategias de convergencia 3.0, La Crujía, 2008, p. 13.

[v] MCLUHAN, Marshall, La galaxia Gutenberg. «Génesis del «homo typographicus», Planeta-Agostini, 1985, p. 36.

[vi] Quevedo, Luis Alberto Apropiaciones y usos de las nuevas tecnologías. Clase 22 «Migración digital, cultura y nuevas tecnologías”, Módulo 3, Diplomatura superior Educación, imágenes y medios, FLACSO, 2008.

[vii] Esta frase hace referencia a lo descripto por J.C. Carothers ―citado por Mcluhan― en Culture, Psychiatry and the written Word, publicado en el número de noviembre de 1959 de Psychiatryy.  Carothers afirma que mientras en el mundo occidental, el niño está rodeado por una tecnología visual, abstracta y explícita, de tiempo uniforme y espacio continuo, en los que la causa es eficiente y trascendente, y en los que las cosas ocurren en orden sucesivo y planos únicos, el niño africano vive en un mundo de sonidos, cargado de significado directo y personal cuyo mundo es implícito, mágico, hiperestésico y caliente.  El niño africano recibe una educación relativamente cargada de elementos dramáticos y emocionales, excluyente de la palabra hablada.  A diferencia del niño occidental al que desde muy pronto se le presenta el mundo en bloques de construcción, llaves y cerraduras, grifos y una multitud de objetos y hechos que lo obligan a pensar en términos de relación espacio-temporal y de causación mecánica. Según Mcluhan, los descubrimientos electromagnéticos han hecho resucitar el «campo” simultáneo en todos los asuntos humanos, de modo que hoy la familia  humana vive en las condiciones de «aldea global» en la que resuenan los «tambores de la tribu».  Idem, 11.

[viii] Idem 8.


[i] El multi-tasking, -múltiples tareas-, alude a la posibilidad de realizar distintas tareas de manera simultánea, a la que se le presta una atención relativa, discontinua o flotante.  Es una práctica habitual entre los adolescentes y que para los adultos parece ser imposible.  Así es común que mientras miran TV, el 50% haga la tarea, el 30% escuche música (CD/radio), el 10% usa la PC, el 10% lee, el 10% habla por teléfono, y que habla de una forma distinta de relacionarse con los medios. Marcelo Urresti, en Ciberculturas juveniles: vida cotidiana, subjetividad y pertenencia entre los jóvenes ante el impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, La crujía, 2008, pp. 36-37.

[ii] BARICCO, Alessandro en Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación. Anagrama, Barcelona 2008, pp.116-117.

[iii] El lingüista italiano Raffaele Simone, (1944) es autor de numerosos estudios de lingüística teórica y descriptiva, de historia de la lingüística y de lingüística italiana y romántica.  Es profesor de la Universidad de Roma Tres. Simone, 2001, citado por TENTI FANFANI en Medios, Tecnologías y Socialización, clase 2, en Diplomatura superior Educación, imágenes y medios, FLACSO, 2008.

[iv] Basta recordar las críticas de la Escuela de Frankfurt a los medios de comunicación de masas, que en el prólogo de Dialéctica del Iluminismo se extiende a la acción científica moderna en general cuando Adorno y Horkheimer afirman que «[…] Lo que nos habíamos propuesto era nada menos que comprender por qué la humanidad, en lugar de entrar en un estado verdaderamente humano, desembocó en un nuevo género de barbarie. […]A pesar de haber observado desde hacía muchos años que en la actividad científica moderna las grandes invenciones se pagan con una creciente decadencia de la cultura teórica,…”

[v] Inés Dussel es Coordinadora del Área Educación, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Sede Argentina. Profesora Asociada, Escuela de Educación, Universidad de San Andrés, Argentina. Ph.D.,Department of Curriculum & Instruction, University of Wisconsin-Madison. Maestría en Educación y Ciencias Sociales, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Argentina. Licenciada en Ciencias de la Educación, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Argentina. DUSSEL, Inés, Educación, imágenes y medios. Planteos y alternativas. Clase 24 «La escuela y la cultura de la imagen: entre lo viejo y lo nuevo”. Módulo 4, Diplomatura superior Educación, imágenes y medios, FLACSO, 2008.

[vi] Para citar sólo como ejemplo, desde la invención de la imprenta al telégrafo pasan casi cuatro siglos.  Desde este invento al primer teléfono se suceden 40 años; de éste al cine y la radio aproximadamente 30 años, y se deberá esperar 50 años más hasta la aparición de la televisión.

[vii] Téngase en cuenta que  La galaxia Gutenberg, fue publicado en el año 1962  y que Marshall Mcluhan muere en 1980, cuando todavía  no asistía al surgimiento de las nuevas tecnologías digitales e Internet masiva.


[i] El multi-tasking, -múltiples tareas-, alude a la posibilidad de realizar distintas tareas de manera simultánea, a la que se le presta una atención relativa, discontinua o flotante.  Es una práctica habitual entre los adolescentes y que para los adultos parece ser imposible.  Así es común que mientras miran TV, el 50% haga la tarea, el 30% escuche música (CD/radio), el 10% usa la PC, el 10% lee, el 10% habla por teléfono, y que habla de una forma distinta de relacionarse con los medios. Marcelo Urresti, en Ciberculturas juveniles: vida cotidiana, subjetividad y pertenencia entre los jóvenes ante el impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, La crujía, 2008, pp. 36-37.

[ii] BARICCO, Alessandro en Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación. Anagrama, Barcelona 2008, pp.116-117.

[iii] El lingüista italiano Raffaele Simone, (1944) es autor de numerosos estudios de lingüística teórica y descriptiva, de historia de la lingüística y de lingüística italiana y romántica.  Es profesor de la Universidad de Roma Tres. Simone, 2001, citado por TENTI FANFANI en Medios, Tecnologías y Socialización, clase 2, en Diplomatura superior Educación, imágenes y medios, FLACSO, 2008.

[iv] Basta recordar las críticas de la Escuela de Frankfurt a los medios de comunicación de masas, que en el prólogo de Dialéctica del Iluminismo se extiende a la acción científica moderna en general cuando Adorno y Horkheimer afirman que «[…] Lo que nos habíamos propuesto era nada menos que comprender por qué la humanidad, en lugar de entrar en un estado verdaderamente humano, desembocó en un nuevo género de barbarie. […]A pesar de haber observado desde hacía muchos años que en la actividad científica moderna las grandes invenciones se pagan con una creciente decadencia de la cultura teórica,…”

[v] Inés Dussel es Coordinadora del Área Educación, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Sede Argentina. Profesora Asociada, Escuela de Educación, Universidad de San Andrés, Argentina. Ph.D.,Department of Curriculum & Instruction, University of Wisconsin-Madison. Maestría en Educación y Ciencias Sociales, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Argentina. Licenciada en Ciencias de la Educación, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Argentina. DUSSEL, Inés, Educación, imágenes y medios. Planteos y alternativas. Clase 24 «La escuela y la cultura de la imagen: entre lo viejo y lo nuevo”. Módulo 4, Diplomatura superior Educación, imágenes y medios, FLACSO, 2008.

[vi] Para citar sólo como ejemplo, desde la invención de la imprenta al telégrafo pasan casi cuatro siglos.  Desde este invento al primer teléfono se suceden 40 años; de éste al cine y la radio aproximadamente 30 años, y se deberá esperar 50 años más hasta la aparición de la televisión.

[vii] Téngase en cuenta que  La galaxia Gutenberg, fue publicado en el año 1962  y que Marshall Mcluhan muere en 1980, cuando todavía  no asistía al surgimiento de las nuevas tecnologías digitales e Internet masiva.

 

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